martes, 27 de abril de 2010

BOLIVIA- COCHABAMBA: DOCUMENTOS OFICIALES DE CONCLUSIONES

Haciendo clik en la carpeta de abajo podrán acceder a las CONCLUSIONES OFICIALES DE LAS 17 MESAS DE LA CUMBRE.

Caminata Campesina, segundo día


La Caminata Campesina en Defensa de la Vida que se dirige desde el campo a la ciudad de Córdoba contínua hoy su recorrido. En este segundo día, fueron muchos/as los/as. vecinos/as que se acompañaron a los/as caminantes bajo la consigna

Tierra y Bosque en muchas manos. Alimentos sano para todos”.

Quienes participan de la Caminata Campesina, amanecieron con los primeros rayos de sol después de descansar en Cruz del Eje. Respetando sus costumbres y la identidad campesina, Mauricio comentó “como buenos campesinos, madrugamos cuando canta el gallo para defender nuestra luchas”.

El reloj marcaba las ocho de la mañana cuando la Caminata se despedía de Cruz del Eje por la calle Eva Perón hasta la salida de la ciudad rumbo a San Marcos Sierras.

Ya en San Marcos, la comunidad se autoconvocó para darle la bienvenida a los/as caminantes. Además de los/as vecinos/as que acogieron a los/as visitantes con pancartas, estaban presentes distintas organizaciones: el Centro Cultural Runa Miski, la Comunidad Originaria Tulián, la Feria del Libro Independiente, la Biblioteca Popular de San Marcos, y la Radio Comunitaria Garabato.

Para la ocasión, la gente del lugar agasajó en la plaza a la Caminata Campesina con un casero y muy elaborado desayuno, concreta manifestación de afecto que se evidenció en las palabras de una referente de las organizaciones: “ hace tiempo que los esperábamos, sabíamos que ustedes iban a poder convocar a la mayoría de nosotros”. Con estas palabras, hacía referencia al centenar de personas que concurrieron.

lunes, 26 de abril de 2010

Los movimientos sociales denuncian la estrategia del Banco Mundial en torno al acaparamiento de tierras

El 26 de abril de 2010 el Banco Mundial inaugura una importante conferencia de dos días en su sede de Washington DC. Sentados a la mesa estarán gobiernos, agencias de donantes, investigadores, directores ejecutivos de empresas y representantes de organizaciones no gubernamentales. ¿El punto principal de discusión? Qué hacer para conducir las enormes sumas de dinero que llegan a las mesas de negociación donde se promueven nuevas operaciones de agronegocios en vastas áreas de tierras de cultivo en los países en desarrollo, especialmente en África. A estas adquisiciones de tierra de cultivo el Banco Mundial le dice “inversiones agrícolas”. Los movimientos sociales les llaman “acaparamiento de tierras”.

En la reunión, el Banco Mundial hará público un estudio muy esperado sobre esta nueva tendencia de acaparamiento de tierras. Aparte de evaluar cuántas hectáreas se están comprando y vendiendo y dónde, por qué y a través de quiénes, el Banco Mundial presentará sus propuestas de solución a preocupaciones que han elevado los inversionistas extranjeros —de George Soros al fondo soberano de capital de Libia o el gigante de telecomunicaciones ZTE, de China— en torno a los posibles riesgos implícitos al asumir el control de tierras extranjeras para producir alimentos para exportación: una serie de “principios” que deben seguir todos los jugadores. La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), La Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), han accedido a respaldar al Banco Mundial en la promoción de estos “principios”.

La Vía Campesina, FIAN, Land Research Action Network y GRAIN produjimos una declaración conjunta donde a grandes rasgos mostramos que la iniciativa del Banco Mundial servirá únicamente para facilitar el acaparamiento de tierras y las razones para detener esta iniciativa. Docenas de otras organizaciones y movimientos sociales se han comprometido formalmente como co-responsables de la declaración. Hoy mismo y en los próximos días, muchos grupos hablarán contra esta tendencia actual de acaparamiento de tierras y explicarán por qué la solución real a la alimentación del mundo se basa en el respaldo al cultivo familiar-comunitario enfocado a mercados locales y regionales —y no en la agricultura industrial para las agroempresas globales.

Invitamos a todos los grupos e individuos interesados en unir fuerzas con nosotros a que expresen sus propias experiencias.

La declaración LVC-FIAN-LRAN-GRAIN, junto con la lista de grupos co-responsables, está disponible en árabe, castellano, francés e inglés en http://www.grain.org/o/?id=104. Pueden ustedes registrar su respaldo a la declaración situando un comentario en http://farmlandgrab.org/12256 o enviando un correo electrónico a info@farmlandgrab.org y nosotros pondremos el comentario por ustedes.

En Washington DC y otras poblaciones y ciudades por todo el mundo se llevarán a cabo acciones y eventos simultáneos para los medios. Para obtener más información de los eventos en Washington DC o de cómo contactar a los activistas de los países afectados, por favor comunicarse con Kathy Ozer de National Family Farm Coalition for La Vía Campesina (móvil +1-202-421-4544, correo electrónico: kozer@nffc.net) o con Devlin Kuyek de GRAIN (móvil +1-514-571-7702, correo electrónico: devlin@grain.org).

Cualquier información de los medios u otras contribuciones y acciones de los diferentes grupos que se unan a este movimiento pueden reunirse en línea en http://farmlandgrab.org.


Mayores referencias
- La página electrónica de la conferencia del Banco Mundial es: http://go.worldbank.org/67YHA6L0K0. Los documentos de la conferencia se encuentran en línea en: http://go.worldbank.org/IN4QDO1U10
- La Vía campesina es un movimiento internacional de campesinos, pequeños y medianos productores, gente sin tierra, mujeres rurales, pueblos indígenas, jóvenes rurales y jornaleros agrícolas con 148 organizaciones miembros en 69 países: http://www.viacampesina.org
- FIAN (FoodFirst Information and Action Network) es una organización internacional de derechos humanos con miembros y secciones en 50 países dedicados a concretar el derecho a la alimentación: http://www.fian.org
- LRAN (Land Research Action Network) es una red de investigadores y movimientos sociales comprometidos con la promoción del derecho a la tierra de las comunidades y los individuos: http://www.landaction.org
- GRAIN es una pequeña organización internacional sin fines de lucro que trabaja en el apoyo a movimientos sociales y campesinos en su lucha por lograr sistemas alimentarios basados en la biodiversidad y controlados a nivel comunitario: http://www.grain.org y http://farmlandgrab.org.

domingo, 25 de abril de 2010

"¿Están cansados? No. En la lucha del pueblo nadie se cansa"

PRENSA EN CAMINATA
Crónica primer día caminata campesina en Córdoba
_____________________________________________________

La mañana del domingo empezó temprano para el movimiento campesino de
Córdoba. El sol asomaba y el fresco aminoraba, cuando familias,
mujeres, niños y niñas, adult@s, jóvenes y ancian@s de las comunidades
se concentraron en dos pueblos del Noroeste Cordobés. La Caminata
Campesina estaba por dar sus primeros pasos y Lacho sintetizó con sus
palabras el espíritu de esta actividad “Desde que estoy en la
organización, no me siento solo en mis luchas”.

Algun@s caminantes iniciaron su recorrido desde Ciénaga del Coro,
luego de compartir el mate cocido y armar los banderines de colores
que acompañarán esta caminata durante sus 6 días. L@s presentes
invitaron a l@s vecin@s de la comuna a sumarse y colaborar con la
movilización. Antes de partir, el párroco de San Carlos Minas realizó
una bendición, pidiendo a la comunidad que abriera sus corazones para
recibir a la Caminata Campesina y agregó:“No están solos, los acompaña
la comunidad de Ciénaga”.

Julián, de UCOS (Unión Campesina del Oeste Serrano), agradeció al
pueblo y manifestó “no lo hacemos por mérito propio, sino por el bien
de todos, porque la dignidad campesina es dignidad para los pueblos y
para las ciudades”.

Secretaría General del MST Brasil

Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra Acuerdo de los Pueblos

Hoy, nuestra Madre Tierra está herida y el futuro de la humanidad está en peligro.

De incrementarse el calentamiento global en más de 2º C, a lo que nos conduciría el llamado “Entendimiento de Copenhague” existe el 50% de probabilidades de que los daños provocados a nuestra Madre Tierra sean totalmente irreversibles. Entre un 20% y un 30% de las especies estaría en peligro de desaparecer. Grandes extensiones de bosques serían afectadas, las sequías e inundaciones afectarían diferentes regiones del planeta, se extenderían los desiertos y se agravaría el derretimiento de los polos y los glaciares en los Andes y los Himalayas. Muchos Estados insulares desaparecerían y el África sufriría un incremento de la temperatura de más de 3º C. Así mismo, se reduciría la producción de alimentos en el mundo con efectos catastróficos para la supervivencia de los habitantes de vastas regiones del planeta, y se incrementaría de forma dramática el número de hambrientos en el mundo, que ya sobrepasa la cifra de 1.020 millones de personas.

Las corporaciones y los gobiernos de los países denominados “más desarrollados”, en complicidad con un segmento de la comunidad científica, nos ponen a discutir el cambio climático como un problema reducido a la elevación de la temperatura sin cuestionar la causa que es el sistema capitalista.

Confrontamos la crisis terminal del modelo civilizatorio patriarcal basado en el sometimiento y destrucción de seres humanos y naturaleza que se aceleró con la revolución industrial.

El sistema capitalista nos ha impuesto una lógica de competencia, progreso y crecimiento ilimitado. Este régimen de producción y consumo busca la ganancia sin límites, separando al ser humano de la naturaleza, estableciendo una lógica de dominación sobre ésta, convirtiendo todo en mercancía: el agua, la tierra, el genoma humano, las culturas ancestrales, la biodiversidad, la justicia, la ética, los derechos de los pueblos, la muerte y la vida misma.

Bajo el capitalismo, la Madre Tierra se convierte en fuente sólo de materias primas y los seres humanos en medios de producción y consumidores, en personas que valen por lo que tienen y no por lo que son.

El capitalismo requiere una potente industria militar para su proceso de acumulación y el control de territorios y recursos naturales, reprimiendo la resistencia de los pueblos. Se trata de un sistema imperialista de colonización del planeta.

La humanidad está frente a una gran disyuntiva: continuar por el camino del capitalismo, la depredación y la muerte, o emprender el camino de la armonía con la naturaleza y el respeto a la vida.

Requerimos forjar un nuevo sistema que restablezca la armonía con la naturaleza y entre los seres humanos. Sólo puede haber equilibrio con la naturaleza si hay equidad entre los seres humanos.

Planteamos a los pueblos del mundo la recuperación, revalorización y fortalecimiento de los conocimientos, sabidurías y prácticas ancestrales de los Pueblos Indígenas, afirmados en la vivencia y propuesta de “Vivir Bien”, reconociendo a la Madre Tierra como un ser vivo, con el cual tenemos una relación indivisible, interdependiente, complementaria y espiritual.

Para enfrentar el cambio climático debemos reconocer a la Madre Tierra como la fuente de la vida y forjar un nuevo sistema basado en los principios de:

· armonía y equilibrio entre todos y con todo

· complementariedad, solidaridad, y equidad

· bienestar colectivo y satisfacción de las necesidades fundamentales de todos en armonía con la Madre Tierra

· respeto a los Derechos de la Madre Tierra y a los Derechos Humanos

· reconocimiento del ser humano por lo que es y no por lo que tiene

· eliminación de toda forma de colonialismo, imperialismo e intervencionismo

· paz entre los pueblos y con la Madre Tierra.

El modelo que propugnamos no es de desarrollo destructivo ni ilimitado. Los países necesitan producir bienes y servicios para satisfacer las necesidades fundamentales de su población, pero de ninguna manera pueden continuar por este camino de desarrollo en el cual los países más ricos tienen una huella ecológica 5 veces más grande de lo que el planeta es capaz de soportar. En la actualidad ya se ha excedido en más de un 30% la capacidad del planeta para regenerarse. A este ritmo de sobreexplotación de nuestra Madre Tierra se necesitarían 2 planetas para el 2030.

En un sistema interdependiente del cual los seres humanos somos uno de sus componentes no es posible reconocer derechos solamente a la parte humana sin provocar un desequilibrio en todo el sistema. Para garantizar los derechos humanos y restablecer la armonía con la naturaleza es necesario reconocer y aplicar efectivamente los derechos de la Madre Tierra.

Para ello proponemos el proyecto adjunto de Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra en el cual se consignan:

· Derecho a la vida y a existir;

· Derecho a ser respetada;

· Derecho a la continuación de sus ciclos y procesos vitales libre de alteraciones humanas;

· Derecho a mantener su identidad e integridad como seres diferenciados, auto-regulados e interrelacionados;

· Derecho al agua como fuente de vida;

· Derecho al aire limpio;

· Derecho a la salud integral;

· Derecho a estar libre de la contaminación y polución, de desechos tóxicos y radioactivos;

· Derecho a no ser alterada genéticamente y modificada en su estructura amenazando su integridad o funcionamiento vital y saludable.

· Derecho a una restauración plena y pronta por las violaciones a los derechos reconocidos en esta Declaración causados por las actividades humanas.

La visión compartida es estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero para hacer efectivo el Artículo 2 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que determina “la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas para el sistema climático”. Nuestra visión es, sobre la base del principio de las responsabilidades históricas comunes pero diferenciadas, exigir que los países desarrollados se comprometan con metas cuantificadas de reducción de emisiones que permitan retornar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a 300 ppm y así, limitar el incremento de la temperatura media global a un nivel máximo de 1°C.

Enfatizando la necesidad de acción urgente para lograr esta visión, y con el apoyo de los pueblos, movimientos y países, los países desarrollados deberán comprometerse con metas ambiciosas de reducción de emisiones que permitan alcanzar objetivos a corto plazo, manteniendo nuestra visión a favor del equilibrio del sistema climático de la Tierra, de acuerdo al objetivo último de la Convención.

La “visión compartida” para la “Acción Cooperativa a Largo Plazo” no debe reducirse en la negociación de cambio climático a definir el límite en el incremento de la temperatura y la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, sino que debe comprender de manera integral y equilibrada un conjunto de medidas financieras, tecnológicas, de adaptación, de desarrollo de capacidades, de patrones de producción, consumo y otras esenciales como el reconocimiento de los derechos de la Madre Tierra para restablecer la armonía con la naturaleza.

Los países desarrollados, principales causantes del cambio climático, asumiendo su responsabilidad histórica y actual, deben reconocer y honrar su deuda climática en todas sus dimensiones, como base para una solución justa, efectiva y científica al cambio climático. En este marco exigimos a los países desarrollados que:

· Restablezcan a los países en desarrollo el espacio atmosférico que está ocupado por sus emisiones de gases de efecto invernadero. Esto implica la descolonización de la atmósfera mediante la reducción y absorción de sus emisiones.

· Asuman los costos y las necesidades de transferencia de tecnología de los países en desarrollo por la pérdida de oportunidades de desarrollo por vivir en un espacio atmosférico restringido.

· Se hagan responsables por los cientos de millones que tendrán que migrar por el cambio climático que han provocado y que eliminen sus políticas restrictivas de migración y ofrezcan a los migrantes una vida digna y con todos los derechos en sus países.

· Asuman la deuda de adaptación relacionadas a los impactos del cambio climático en los países en desarrollo proveyendo los medios para prevenir, minimizar y atender los daños que surgen de sus excesivas emisiones.

· Honren estas deudas como parte de una deuda mayor con la Madre Tierra adoptando y aplicando la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra en las Naciones Unidas.

El enfoque debe ser no solamente de compensación económica, sino principalmente de justicia restaurativa – es decir restituyendo la integridad a las personas y a los miembros que forman una comunidad de vida en la Tierra.

Deploramos el intento de un grupo de países de anular el Protocolo de Kioto el único instrumento legalmente vinculante específico para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de los países desarrollados.

Advertimos al mundo que no obstante estar obligados legalmente las emisiones de los países desarrollados en lugar de reducir, crecieron en un 11,2% entre 1990 y 2007.

Estados Unidos a causa del consumo ilimitado aumentó sus emisiones de GEI en 16,8% durante el periodo 1990 al 2007, emitiendo como promedio entre 20 y 23 toneladas anuales de CO2 por habitante, lo que representa más de 9 veces las emisiones correspondientes a un habitante promedio del Tercer Mundo, y más de 20 veces las emisiones de un habitante de África Subsahariana.

Rechazamos de manera absoluta el ilegitimo “Entendimiento de Copenhague”, que permite a estos países desarrollados ofertar reducciones insuficientes de gases de efecto invernadero, basadas en compromisos voluntarios e individuales, que violan la integridad ambiental de la Madre Tierra conduciéndonos a un aumento de alrededor de 4ºC.

La próxima Conferencia sobre Cambio Climático a realizarse a fines de año en México debe aprobar la enmienda al Protocolo de Kioto, para el segundo período de compromisos a iniciarse en 2013 a 2017 en el cual los países desarrollados deben comprometer reducciones domésticas significativas de al menos el 50% respecto al año base de 1990 sin incluir mercados de carbono u otros sistemas de desviación que enmascaran el incumplimiento de las reducciones reales de emisiones de gases de efecto invernadero.

Requerimos establecer primero una meta para el conjunto de los países desarrollados para luego realizar la asignación individual para cada país desarrollado en el marco de una comparación de esfuerzos entre cada uno de ellos, manteniendo así el sistema del Protocolo de Kioto para las reducciones de las emisiones.

Los Estados Unidos de América, en su carácter de único país de la Tierra del Anexo 1 que no ratificó el Protocolo de Kioto tiene una responsabilidad significativa ante todos los pueblos del mundo por cuanto debe ratificar el Protocolo de Kioto y comprometerse a respetar y dar cumplimiento a los objetivos de reducción de emisiones a escala de toda su economía.

Los pueblos tenemos los mismos derechos de protección ante los impactos del cambio climático y rechazamos la noción de adaptación al cambio climático entendida como la resignación a los impactos provocados por las emisiones históricas de los países desarrollados, quienes deben adaptar sus estilos de vida y de consumo ante esta emergencia planetaria. Nos vemos forzados a enfrentar los impactos del cambio climático, considerando la adaptación como un proceso y no como una imposición, y además como herramienta que sirva para contrarrestarlos, demostrando que es posible vivir en armonía bajo un modelo de vida distinto.

Es necesario construir un Fondo de Adaptación, como un fondo exclusivo para enfrentar el cambio climático como parte de un mecanismo financiero manejado y conducido de manera soberana, transparente y equitativa por nuestros Estados. Bajo este Fondo se debe valorar: los impactos y sus costos en países en desarrollo y las necesidades que estos impactos deriven, y registrar y monitorear el apoyo por parte de países desarrollados. Éste debe manejar además un mecanismo para el resarcimiento por daños por impactos ocurridos y futuros, por pérdida de oportunidades y la reposición por eventos climáticos extremos y graduales, y costos adicionales que podrían presentarse si nuestro planeta sobrepasa los umbrales ecológicos así como aquellos impactos que están frenando el derecho a Vivir Bien.

El “Entendimiento de Copenhague” impuesto sobre los países en desarrollo por algunos Estados, más allá de ofertar recursos insuficientes, pretende en si mismo dividir y enfrentar a los pueblos y pretende extorsionar a los países en desarrollo condicionando el acceso a recursos de adaptación a cambio de medidas de mitigación. Adicionalmente se establece como inaceptable que en los procesos de negociación internacional se intente categorizar a los países en desarrollo por su vulnerabilidad al cambio climático, generando disputas, desigualdades y segregaciones entre ellos.

El inmenso desafío que enfrentamos como humanidad para detener el calentamiento global y enfriar el planeta sólo se logrará llevando adelante una profunda transformación en la agricultura hacia un modelo sustentable de producción agrícola campesino e indígena/originario, y otros modelos y prácticas ancestrales ecológicas que contribuyan a solucionar el problema del cambio climático y aseguren la Soberanía Alimentaria, entendida como el derecho de los pueblos a controlar sus propias semillas, tierras, agua y la producción de alimentos, garantizando, a través de una producción en armonía con la Madre Tierra, local y culturalmente apropiada, el acceso de los pueblos a alimentos suficientes, variados y nutritivos en complementación con la Madre Tierra y profundizando la producción autónoma (participativa, comunitaria y compartida) de cada nación y pueblo.

El Cambio Climático ya está produciendo profundos impactos sobre la agricultura y los modos de vida de los pueblos indígenas/originarios y campesinos del mundo y estos impactos se irán agravando en el futuro.

El agro negocio a través de su modelo social, económico y cultural de producción capitalista globalizada y su lógica de producción de alimentos para el mercado y no para cumplir con el derecho a la alimentación, es una de las causas principales del cambio climático. Sus herramientas tecnológicas, comerciales y políticas no hacen más que profundizar la crisis climática e incrementar el hambre en el planeta. Por esta razón rechazamos los Tratados de Libre Comercio y Acuerdos de Asociación y toda forma de aplicación de los Derechos de Propiedad Intelectual sobre la vida, los paquetes tecnológicos actuales (agroquímicos, transgénicos) y aquellos que se ofrecen como falsas soluciones (agrocombustibles, geoingeniería, nanotecnología, tecnología Terminator y similares) que únicamente agudizarán la crisis actual.

Al mismo tiempo denunciamos como este modelo capitalista impone megaproyectos de infraestructura, invade territorios con proyectos extractivistas, privatiza y mercantiliza el agua y militariza los territorios expulsando a los pueblos indígenas y campesinos de sus territorios, impidiendo la Soberanía Alimentaria y profundizando la crisis socioambiental.

Exigimos reconocer el derecho de todos los pueblos, los seres vivos y la Madre Tierra a acceder y gozar del agua y apoyamos la propuesta del Gobierno de Bolivia para reconocer al agua como un Derecho Humano Fundamental.

La definición de bosque utilizada en las negociaciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la cual incluye plantaciones, es inaceptable. Los monocultivos no son bosques. Por lo tanto, exigimos una definición para fines de negociación que reconozca los bosques nativos y la selva y la diversidad de los ecosistemas de la tierra.

La Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas debe ser plenamente reconocida, implementada e integrada en las negociaciones de cambio climático. La mejor estrategia y acción para evitar la deforestación y degradación y proteger los bosques nativos y la selva es reconocer y garantizar los derechos colectivos de las tierras y territorios considerando especialmente que la mayoría de los bosques y selvas están en los territorios de pueblos y naciones indígenas, comunidades campesinas y tradicionales.

Condenamos los mecanismos de mercado, como el mecanismo de REDD (Reducción de emisiones por la deforestación y degradación de bosques) y sus versiones + y ++, que está violando la soberanía de los Pueblos y su derecho al consentimiento libre, previo e informado, así como a la soberanía de Estados nacionales, y viola los derechos, usos y costumbres de los Pueblos y los Derechos de la Naturaleza.

Los países contaminadores están obligados a transferir de manera directa los recursos económicos y tecnológicos para pagar la restauración y mantenimiento de los bosques y selvas, en favor de los pueblos y estructuras orgánicas ancestrales indígenas, originarias, campesinas. Esto deberá ser una compensación directa y adicional a las fuentes de financiamiento comprometidas por los países desarrollados, fuera del mercado de carbono y nunca sirviendo como las compensaciones de carbono (offsets). Demandamos a los países a detener las iniciativas locales en bosques y selvas basados en mecanismos de mercado y que proponen resultados inexistentes y condicionados. Exigimos a los gobiernos un programa mundial de restauración de bosques nativos y selvas, dirigido y administrado por los pueblos, implementando semillas forestales, frutales y de flora autóctona. Los gobiernos deben eliminar las concesiones forestales y apoyar la conservación del petróleo bajo la tierra y que se detenga urgentemente la explotación de hidrocarburos en las selvas.

Exigimos a los Estados que reconozcan, respeten y garanticen la efectiva aplicación de los estándares internacionales de derechos humanos y los derechos de los Pueblos Indígenas, en particular la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el Convenio 169 de la OIT, entre otros instrumentos pertinentes, en el marco de las negociaciones, políticas y medidas para resolver los desafíos planteados por el cambio climático. En especial, demandamos a los Estados a que reconozcan jurídicamente la preexistencia del derecho sobre nuestros territorios, tierras y recursos naturales para posibilitar y fortalecer nuestras formas tradicionales de vida y contribuir efectivamente a la solución del cambio climático.

Demandamos la plena y efectiva aplicación del derecho a la consulta, la participación y el consentimiento previo, libre e informado de los Pueblos Indígenas en todos los procesos de negociación así como en el diseño e implementación de las medidas relativas al cambio climático.

En la actualidad la degradación medioambiental y el cambio climático alcanzarán niveles críticos, siendo una de las principales consecuencias la migración interna así como internacional. Según algunas proyecciones en 1995 existían alrededor de 25 millones de

migrantes climáticos, al presente se estima en 50 millones y las proyecciones para el año 2050 son de 200 a 1000 millones de personas que serán desplazadas por situaciones derivadas del cambio climático.

Los países desarrollados deben asumir la responsabilidad sobre los migrantes climáticos, acogiéndolos en sus territorios y reconociendo sus derechos fundamentales, a través de la firma de convenios internacionales que contemplen la definición de migrante climático para que todos los Estados acaten sus determinaciones.

Constituir un Tribunal Internacional de Conciencia para denunciar, hacer visible, documentar, juzgar y sancionar las violaciones de los derechos de los(s) migrantes, refugiados(as) y desplazados en los países de origen, tránsito y destino, identificando claramente las responsabilidades de los Estados, compañías y otros actores.

El financiamiento actual destinado a los países en desarrollo para cambio climático y la propuesta del Entendimiento de Copenhague son ínfimos. Los países desarrollados deben comprometer un financiamiento anual nuevo, adicional a la Ayuda Oficial al Desarrollo y de fuente pública, de al menos 6% de su PIB para enfrentar el cambio climático en los países en desarrollo. Esto es viable tomando en cuenta que gastan un monto similar en defensa nacional y destinaron 5 veces más para rescatar bancos y especuladores en quiebra, lo que cuestiona seriamente sus prioridades mundiales y su voluntad política. Este financiamiento debe ser directo, sin condicionamiento y no vulnerar la soberanía nacional ni la autodeterminación de las comunidades y grupos más afectados.

En vista de la ineficiencia del mecanismo actual, en la Conferencia de México se debe establecer un nuevo mecanismo de financiamiento que funcione bajo la autoridad de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre cambio Climático rindiendo cuentas a la misma, con una representación significativa de los países en desarrollo para garantizar el cumplimiento de los compromisos de financiamiento de los países Anexo 1.

Se ha constatado que los países desarrollados incrementaron sus emisiones en el periodo 1990 – 2007, no obstante haber manifestado que la reducción se vería sustancialmente coadyuvada con mecanismos de mercado.

El mercado de carbono se ha transformado en un negocio lucrativo, mercantilizando nuestra Madre Tierra, esto no representa una alternativa para afrontar el cambio climático, puesto que saquea, devasta la tierra, el agua e incluso la vida misma.

La reciente crisis financiera ha demostrado que el mercado es incapaz de regular el sistema financiero, que es frágil e inseguro ante la especulación y la aparición de agentes intermediarios, por lo tanto, sería una total irresponsabilidad dejar en sus manos el cuidado y protección de la propia existencia humana y de nuestra Madre Tierra.

Consideramos inadmisible que las negociaciones en curso pretendan la creación de nuevos mecanismos que amplíen y promuevan el mercado de carbono toda vez que los mecanismos existentes nunca resolvieron el problema del Cambio Climático ni se transformaron en acciones reales y directas en la reducción de gases de efecto invernadero.

Es imprescindible exigir el cumplimento de los compromisos asumidos por los países desarrollados en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático respecto al

desarrollo y transferencia de tecnología, así como rechazar la “vitrina tecnológica” propuesta por países desarrollados que solamente comercializan la tecnología. Es fundamental establecer los lineamientos para crear un mecanismo multilateral y multidisciplinario para el control participativo, la gestión y la evaluación continua del intercambio de tecnologías. Estas tecnologías deben ser útiles, limpias, y socialmente adecuadas. De igual manera es fundamental el establecimiento de un fondo de financiamiento e inventario de tecnologías apropiadas y liberadas de derechos de propiedad intelectual, en particular, de patentes que deben pasar de monopolios privados a ser de dominio público, de libre accesibilidad y bajo costo.

El conocimiento es universal, y por ningún motivo puede ser objeto de propiedad privada y de utilización privativa, como tampoco sus aplicaciones en forma de tecnologías. Es deber de los países desarrollados compartir su tecnología con países en desarrollo, crear centros de investigación para la creación de tecnologías e innovaciones propias, así como defender e impulsar su desarrollo y aplicación para el vivir bien. El mundo debe recuperar, aprender, reaprender los principios y enfoques del legado ancestral de sus pueblos originarios para detener la destrucción del planeta, así como los conocimientos y prácticas ancestrales y recuperación de la espiritualidad en la reinserción del vivir bien juntamente con la Madre Tierra.

Considerando la falta de voluntad política de los países desarrollados para cumplir de manera efectiva sus compromisos y obligaciones asumidos en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kioto, y frente a la inexistencia de una instancia legal internacional que prevenga y sancione todos aquellos delitos y crímenes climáticos y ambientales que atenten contra los derechos de la Madre Tierra y la humanidad, demandamos la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática y Ambiental que tenga la capacidad jurídica vinculante de prevenir, juzgar y sancionar a los Estados, las Empresas y personas que por acción u omisión contaminen y provoquen el cambio climático.

Respaldar a los Estados que presenten demandas en la Corte Internacional de Justicia contra los países desarrollados que no cumplen con sus compromisos bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kioto incluyendo sus compromisos de reducción de gases de efecto invernadero.

Instamos a los pueblos a proponer y promover una profunda reforma de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para que todos sus Estados miembros cumplan las decisiones del Tribunal Internacional de Justicia Climática y Ambiental.

El futuro de la humanidad está en peligro y no podemos aceptar que un grupo de gobernantes de países desarrollados quieran definir por todos los países como lo intentaron hacer infructuosamente en la Conferencia de las Partes de Copenhague. Esta decisión nos compete a todos los pueblos. Por eso es necesaria la realización de un Referéndum Mundial, plebiscito o consulta popular, sobre el cambio Climático en el cuál todos seamos consultados sobre: el nivel de reducciones de emisiones que deben hacer los países desarrollados y las empresas transnacionales; el financiamiento que deben proveer los países desarrollados; la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática; la necesidad de una Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra y; la necesidad de cambiar el actual sistema capitalista.

El proceso del Referéndum Mundial, plebiscito o consulta popular será fruto de un proceso de preparación que asegure el desarrollo exitoso del mismo.

Con el fin de coordinar nuestro accionar internacional e implementar los resultados del presente “Acuerdo de los Pueblos” llamamos a construir un Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra que se basará en los principios de complementariedad y respeto a la diversidad de origen y visiones de sus integrantes, constituyéndose en un espacio amplio y democrático de coordinación y articulación de acciones a nivel mundial.

Con tal propósito, adoptamos el plan de acción mundial adjunto para que en México los países desarrollados del Anexo 1 respeten el marco legal vigente y reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 50 % y se asuman las diferentes propuestas contenidas en este Acuerdo.

Finalmente, acordamos realizar la 2ª Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra en el 2011 como parte de este proceso de construcción del Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra y para reaccionar frente a los resultados de la Conferencia de Cambio Climático que se realizará a fines de año en Cancún, México.

22 de Abril Cochabamba, Bolivia

MESA 17 COORDINADA POR LA CLOC Y LA VIA CAMPESINA

MESA 17 COORDINADA POR LA CLOC Y LA VIA CAMPESINA

Revalorizar las agriculturas locales

Conclusiones Finales de la Mesa 17 de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra, sobre Agricultura y Soberanía Alimentaria. Los 27 artículos fueron debatidos en la Plenaria efectuada el día miércoles 21 de abril en el coliseo de Tiquipaya y puestos a consideración durante la Plenaria del día 22 de abril de 2010.


Los movimientos sociales y organizaciones populares reunidos en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra constatamos que a pesar de nuestras numerosas movilizaciones y constantes denuncias, los gobiernos capitalistas, los organismos internacionales y las entidades financieras continúan en la senda de agravar la destrucción del planeta. El cambio climático es una de las más serias amenazas a la Soberanía Alimentaria de todos los pueblos del mundo.

Una vez más constatamos que:


1. El agronegocio a través de su modelo social, económico y cultural de producción capitalista globalizada y su lógica de producción de alimentos para el mercado y no para cumplir con el derecho a la alimentación, es una de las causas principales del cambio climático. El cambio de uso de suelo (la deforestación y la expansión de la frontera agrícola), los monocultivos, la producción, comercialización y utilización de insumos agrotóxicos y agroquímicos, el procesamiento industrial de alimentos y toda su logística para transportarlos miles de kilómetros hasta llegar al consumidor, la producción de GEI en los megadepósitos de basura y estiércol de la ganadería industrial intensiva; son causantes principales de la crisis climática y del crecimiento del número de personas hambrientas en el mundo.


2. Que la depredación y destrucción de los acuíferos, las fuentes y los cuerpos de agua y de los ecosistemas y ciclos ecológicos que le dan vida están indisolublemente ligados a los procesos de privatización que se impulsan desde los gobiernos capitalistas y los organismos internacionales. Al mismo tiempo que vemos cómo el cambio climático destruye glaciares y otras fuente de agua, constatamos que el derecho humano fundamental de acceso al agua para el consumo de los seres vivos y la producción de alimentos se restringe día a día producto del avance de la agropecuaria industrial, la minería, la extracción de hidrocarburos, el procesamiento industrial de alimentos, las plantaciones forestales, la plantación y producción de agrocombustibles, la acuicultura industrial y los megaproyectos hidroeléctricos.


3. Que el despliegue territorial de megaproyectos de infraestructura al servicio del capital altera los procesos naturales, sociales y culturales, imposibilitando formas de convivencia armoniosa con la Madre Tierra, destruyendo medios de vida, expulsando a las comunidades campesinas, indígenas/originarias y pescadoras de sus territorios y facilitando la expansión del modelo extractivo y agroexportador.


4. Que el cambio climático provoca la migración forzada en las áreas rurales, es una amenaza para los pueblos indígenas/originarios, comunidades campesinas y de pescadores, quienes son los más damnificados al ser destruidos sus medio de vida, su sabiduría agrícola ancestral y local y, por ende, su identidad.


5. Que los agrocombustibles no representan una alternativa porque anteponen la producción agrícola para el transporte frente a la producción de alimentos para los seres humanos. Los agrocombustibles amplían la frontera agrícola destruyendo los bosques y la biodiversidad, generan monocultivos, promueven la concentración de la tierra, deterioran los suelos, agotan las fuentes de agua, contribuyen al alza del precio de los alimentos y consumen más energía de la que generan.


6. Que los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) tampoco son una solución al Cambio Climático y son exclusivamente un instrumento de las corporaciones para controlar las semillas y la alimentación a nivel global. Significan un serio atentado contra el conocimiento local, la salud de las personas, el ambiente, la autonomía local e impiden el efectivo cumplimiento del Derecho a la Alimentación.


7. Que continúan desarrollándose tecnologías al servicio de los intereses de los grandes capitales y presentándolas como soluciones a las diferentes crisis que hoy enfrentan la Madre Tierra y la Humanidad. Sabemos que todas ellas son falsas soluciones, son utilizadas como herramientas de acumulación y grandes negocios para las transnacionales, que sólo agravarán la dependencia, la concentración y la destrucción. Se destacan entre otras la geoingeniería, la nanotecnología, las tecnologías Terminator y similares, la biología sintética y el biochar.


8. Que el avance del libre comercio a través de los acuerdos de asociación económica, de los tratados de libre comercio y de protección de inversiones, entre otros, son un ataque directo a la soberanía de los países y los pueblos, a la autonomía de los Estados y a la capacidad de acción multilateral de los organismos internacionales. A medida que avanza su implementación, se incrementan los impactos destructivos en las economías locales, en la Soberanía Alimentaria, el ambiente, los derechos sociales y culturales de los pueblos y los derechos de la Madre Tierra.


9. Que la actual agudización del acaparamiento de tierras y los océanos por parte de grupos económicos, empresas transnacionales y capitales especulativos tanto estatales como privados es una de las agresiones más graves e inminentes que enfrentan los pueblos y su soberanía alimentaria, social y política. La extrema concentración y extranjerización de la tierra, agravadas por las actuales normas de libre comercio, atentan contra la biodiversidad vegetal y animal, contra las reformas agrarias y los procesos de reconstitución de los territorios indígenas y campesinos por lo que los movimientos sociales han luchado sin descanso.


10. Que las diversas formas de los Derechos de Propiedad Intelectual son un instrumento de privatización que destruye los sistemas de conocimiento originarios locales, tradicionales y científicos restringiendo el uso y conservación de la biodiversidad agrícola e ilegalizando prácticas culturales y agrícolas locales, comunitarias y ancestrales.


Frente a esta realidad que sufren los pueblos en todo el mundo, los movimientos sociales y las organizaciones populares reunidas en esta CMPCC nos comprometemos a seguir luchando por un conjunto de soluciones y movilizarnos hasta lograr que los gobiernos cumplan con su deber de llevarlas adelante. Pondremos al centro de nuestros esfuerzos la construcción de Soberanía Alimentaria, defendiendo y apoyando a la agricultura campesina e indígena como generadoras de alimentos, dignidad e identidad y como una alternativa real y concreta para enfriar al planeta y colocando la equidad de género como eje de nuestro accionar. Las soluciones que vemos como prioritarias son:


11. Valorizar y recuperar las agroculturas y formas de vida locales, campesinas e indígenas/originarias y los sistemas de conocimiento ancestrales de producción y recolección de alimentos, los sistemas locales y tradicionales de salud; que han sido deteriorados y subvalorados por la lógica agroindustrial orientada a la sobreproducción, la exportación y la generación de ganancia, remarcando que la Soberanía Alimentaria es el camino para responder y solucionar el cambio climático.


12. Promover y asegurar el financiamiento de políticas y mecanismos de control social participativo y público sobre los sistemas de producción agropecuaria para evitar el daño a la Madre Tierra. Estas deben incluir la investigación, extensión e inversión pública para eliminar el uso de insumos agrícolas basados en petroquímicos, mejorar el contenido orgánico del suelo, reducir las pérdidas pos-cosechas, fortalecer mercados locales, promover la agricultura urbana, proteger las fuentes y cuerpos de agua y apoyar la agricultura familiar campesino indígena/originaria y la Soberanía Alimentaria.


13. Defender, revalorizar y difundir el modelo sustentable de producción agrícola campesino e indígena/originario, y otros modelos y prácticas ancestrales ecológicas que contribuyan a solucionar el problema del cambio climático y aseguren la Soberanía Alimentaria, entendida como el derecho de los pueblos a controlar sus propias semillas, tierras, agua y la producción de alimentos, garantizando, a través de una producción en armonía con la Madre Tierra, local y culturalmente apropiada, el acceso de los pueblos a alimentos suficientes, variados y nutritivos en complementación con la Madre Tierra y profundizando la producción autónoma (participativa, comunitaria y compartida) de cada nación y pueblo. Al mismo tiempo rechazamos la uniformización alimentaria a nivel global y sus impactos nutricionales, ambientales, sociales, culturales y sanitarios.


14. Reconocer el derecho de todos los pueblos, los seres vivos y la Madre Tierra a acceder y gozar del agua. Asimismo, reconocer el derecho de los pueblos y países a controlar, regular y planificar el uso y manejo respetuoso y solidario del agua y sus ciclos en el marco de los acuerdos y convenios internacionales y el derecho consuetudinario; prohibiendo cualquier forma de privatización y mercantilización del agua, creando órganos de participación popular que regulen sus usos múltiples, protejan su calidad y planifiquen su uso futuro para consumo de los seres vivos y para la producción alimentaria. En este marco apoyamos la propuesta del Gobierno de Bolivia para reconocer al agua como un Derecho Humano Fundamental según se expresa en la “Declaratoria del Derecho Humano al Agua” y que vemos como un paso importante en la dirección correcta.


15. Prohibir las tecnologías y procesos tecnológicos que ponen en peligro el bienestar y la supervivencia de la Madre Tierra y los seres vivos y que se impulsan exclusivamente por su potencial para producir ganancias para un reducido número de empresas, a la vez que provocan y aceleran el cambio climático como: los agrocombustibles, los organismos genéticamente modificados, la nanotecnología, la geoingeniería y todas aquellas que bajo el supuesto de ayudar al clima, en realidad atentan contra la Soberanía Alimentaria y agreden a la Madre Tierra. Prohibir a nivel mundial de manera definitiva las tecnologías Terminator, farmacultivos y similares.


16. Prohibir la pesca por arrastre por depredadora y destructora de la biodiversidad y del sustento de los y las pescadoras artesanales.


17. Prohibir la minería a gran escala contaminante que destruye los ecosistemas, expulsa a las poblaciones locales, contamina los cursos de agua y amenaza la Soberanía Alimentaria de los pueblos.


18. Rechazar, condenar y prohibir cualquier estrategia político-militar y comercial que atente contra la soberanía alimentaria de los pueblos y los vuelva vulnerables al cambio climático.


19. Defender la primacía de los derechos humanos, económicos, sociales y culturales, los derechos de la Madre Tierra, y la biodiversidad por encima de los TRIPS (tratados que protegen la propiedad intelectual) y cualquier otro acuerdo comercial de derecho internacional. Los países deben también asegurar el respeto al carácter colectivo de los conocimientos de las comunidades indígenas/originarias y campesinas, y por tanto, el derecho colectivo de decisión sobre el acceso y el uso de estos conocimientos. Las medidas nacionales para implementar esto no serían sujeto de litigio bajo las reglas de acuerdos comerciales que fortalecen o protegen los derechos de propiedad intelectual. Toda investigación formal desarrollada con apoyo público debe ser bien público, no sujeto a las reglas de propiedad intelectual que restringen compartir la información.


20. Prohibir el patentamiento y cualquier forma de propiedad intelectual sobre toda forma de vida y conocimiento ancestral y tradicional anulando las patentes existentes.


21. Prohibir las prácticas de dumping (venta de productos por debajo del costo de producción) y prácticas comerciales desleales de los países industrializados que distorsiona los precios de los alimentos afectando la Soberanía Alimentaria y haciendo que los países no industrializados sean más vulnerables al cambio climático.


22. Implementar políticas y normativas de protección de la pequeña producción nacional de alimentos, incluyendo el tipo de subsidios que considere necesario hacia su sector agropecuario, como también garantizar su derecho para poner barreras arancelarias equivalentes a cualquier subsidio incorporado en productos exportados y permitiendo la libre circulación de las producciones locales.


23. Afirmar que parte central de la solución del cambio climático se da a través del fortalecimiento y ampliación de los sistemas agroalimentarios campesinos, originarios, de agricultura urbana y de pescadores artesanales. Esto significa que no solamente es necesario cambiar la lógica de producción industrial de alimentos orientada al mercado global y el lucro, sino también cambiar la visión que asume que la tierra es un recurso de explotación sin derechos orientada a satisfacer la avaricia del ser humano. Nosotros como pueblos reunidos afirmamos que el planeta es un ente vivo con derechos y espíritu.


24. Impulsar procesos amplios, profundos, genuinos de Reforma Agraria Integral y de reconstitución de territorios indígenas, afrodescendientes, campesinos de construcción participativa de los pueblos con enfoque de género, a fin de que los pueblos campesinos e indígenas/originarios, sus culturas y formas de vida recuperen su papel central y fundamental en las agriculturas del mundo para lograr la Soberanía Alimentaria y recuperar la armonía para lograr el equilibrio climático del planeta. Una reforma agraria de este tipo debe incluir el respeto a los conocimientos locales y ancestrales y garantizar los medios necesarios para asegurar la producción en todas las etapas de la cadena (cultivo, procesamiento, comercialización). Exigimos el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario y que se reconozcan y respeten sus territorios


25. Promover y consolidar la educación integral (espiritual, material y social) para la Soberanía Alimentaria como sustento de las transformaciones necesarias integrando sus propuestas a todos los niveles de educación formal y no formal; desarrollando contenidos surgidos de las realidades locales sobre la base de una visión pluricultural y una plena participación de las comunidades respondiendo a las necesidades de cada región y comunidad. Al mismo tiempo sostenemos que la amplia información y comunicación sobre estos temas es uno de los mayores desafíos que enfrentamos.


26. Declarar a las semillas nativas y criollas como patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad, base fundamental de la Soberanía Alimentaria y de libre circulación en manos de los pueblos indígenas/originarios y campesinos; cuidadas y multiplicadas por los custodios de semillas de acuerdo a las culturas de cada pueblo.


27. Exigir que los impactos del calentamiento global sobre la Soberanía Alimentaria se inserten dentro del marco de discusiones sobre el cambio climático y se inserten en las legislaciones nacionales.”

Mesa 17 Agricultura y Soberanía alimentaria - CMPCC



Estas conclusiones serán puestas en debate, en la siguiente cumbre que se llevara a cabo en el mes de diciembre en Cancún México.

viernes, 23 de abril de 2010

Digamos NO a los principios promovidos por el Banco Mundial sobre inversiones agrícolas “responsables”


23-04-2010
Inversionistas oficiales y privados —de Citadel Capital a Goldman Sachs— están rentando o comprando decenas de millones de hectáreas de buenas tierras de cultivo en Asia, África y América Latina para producir alimentos y agrocombustibles. Este acaparamiento de tierras es una grave amenaza a la soberanía alimentaria de nuestros pueblos y al derecho a la alimentación de nuestras comunidades rurales.

En respuesta a esta nueva ola de acaparamiento de tierra, el Banco Mundial (BM) está promoviendo una serie de siete principios para hacer que estas inversiones tengan éxito. La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo de la Agricultura (FIDA) y la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (conocida como UNCTAD por sus siglas en inglés) han accedido a unirse al BM para impulsar colectivamente estos principios.[1] Su punto de partida es el hecho de que la actual fiebre del sector privado por comprar tierras agrícolas es arriesgada. El BM acaba de terminar un estudio que muestra la magnitud de esta tendencia y su interés central en la transferencia de derechos sobre tierras agrícolas en los países en desarrollo a inversionistas extranjeros.
El BM parece convencido de que cualquier flujo de capital privado que expanda los agronegocios transnacionales donde aún no hayan penetrado es bueno y debe permitírsele proseguir, de tal modo que el sector corporativo pueda extraer más riqueza del campo.
Dado que estos negocios de inversión están anclados en una privatización masiva y en la transferencia de derechos sobre la tierra, el BM quiere cumplir unos cuantos criterios para reducir los riesgos de inesperadas reacciones sociales: “respetar” los derechos de los actuales usuarios a la tierra, el agua y otros recursos (pagándoles alguna indemnización), proteger y mejorar los medios de vida a nivel familiar y de la comunidad (proporcionando empleos y otros servicios) y no dañar el ambiente. Éstas son las ideas centrales tras los siete principios del BM para lograr un acaparamiento de tierras “socialmente aceptable”.
Estos principios no cumplirán sus aparentes objetivos. Más bien son una jugada que intenta legitimar el acaparamiento de tierras. Facilitar que corporaciones (nacionales o extranjeras) se apoderen a largo plazo de las tierras agrícolas de las comunidades rurales es totalmente inaceptable, no importa qué lineamientos se sigan. Los principios del BM, que serían totalmente voluntarios, intentan distraer del hecho de que la crisis alimentaria global de hoy en día con la cifra récord de más de mil millones de personas sufriendo hambre, no será resuelta por la agricultura industrial a gran escala que van a aplicar prácticamente todos los inversionistas que están adquiriendo tierra.
El acaparamiento de tierras comenzó a intensificarse en muchos países durante los últimos diez a quince años con la adopción de las políticas de desregulación, los acuerdos de comercio e inversión, y las reformas en la gobernanza orientadas al mercado. Las recientes crisis alimentaria y financiera aumentaron el ímpetu de esta oleada de acaparamientos de tierra por parte de gobiernos e inversionistas financieros que intentan asegurar una capacidad de producción agrícola y existencias alimentarias futuras, así como activos que con toda seguridad les rindan grandes dividendos. Gobiernos pudientes andan en busca de tierras agrícolas en el extranjero para alimentar sus poblaciones y sus industrias nacionales. Al mismo tiempo, las corporaciones están a la caza de concesiones económicas de largo plazo para instalar plantaciones agrícolas y producir agrocombustibles, caucho, aceites, etc. Esta tendencia también es palpable en zonas costeras en las que la tierra y los recursos marinos e hídricos están siendo vendidos, alquilados o cedidos a inversionistas en turismo y élites locales en detrimento de las comunidades costeras y de pescadores.
De un modo o de otro, las tierras de cultivo y los bosques son arrebatados, con fines comerciales, de los/as pequeños/as productores/as, de los/as pescadores/as y los/as pastores/as, lo que conduce al desplazamiento, al hambre y a la pobreza.
Con el reciente acaparamiento de tierras agrícolas, el paradigma de la globalización ha llegado a una nueva etapa que socavará la libre determinación de los pueblos, su soberanía alimentaria y su subsistencia de una manera inédita. El BM ve la tierra, y los derechos agrarios, como un activo clave para las corporaciones que buscan altos dividendos de su capital, ya que la tierra no es sólo la base para producir alimentos y materias primas para la nueva economía agro-energética, sino también una piedra angular para capturar agua.
EL BM, los gobiernos y las corporaciones están revaluando la tierra en términos meramente económicos, y de paso están negando la multifuncionalidad y los valores ecológicos, sociales y culturales ligados con la tierra. Por tanto, ahora es más importante que nunca que defendamos estos recursos de la predación de gobiernos y corporaciones de manera que estén disponibles para quienes los necesitan para alimentarse sustentablemente a sí mismos y a otros; y para sobrevivir como comunidades y sociedades.
El acaparamiento de tierras —aun en los casos en que no hubiera desalojos forzosos — le niega la tierra a las comunidades locales, destruye modos de vida, reduce el espacio político para las políticas agrícolas orientadas al campesinado y distorsiona los mercados hacia una concentración más y más grande de los intereses de las agroempresas y del comercio global, en lugar de promover una agricultura campesina sustentable para los mercados locales y nacionales y para las futuras generaciones. También acelerará la destrucción de los ecosistemas y la crisis climática a causa de la producción agrícola industrial de monocultivos para la cual serán usadas muchas de las tierras adquiridas.
Promover o permitir el acaparamiento de tierras viola el Pacto Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), y socava la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. El acaparamiento de tierras ignora los principios adoptados por la Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (CIRADR) del 2006 y las recomendaciones hechas por la Evaluación Internacional del Papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD)
El acaparamiento de tierras debe terminar de inmediato. Los principios del BM pretenden crear la ilusión de que se pueden evitar las consecuencias desastrosas. Las organizaciones campesinas y de pueblos indígenas, los movimientos sociales y los grupos de la sociedad civil están ampliamente de acuerdo en que lo que realmente necesitamos es:
1.Mantener la tierra en manos de las comunidades locales e implementar una reforma agraria genuina, con el fin de asegurar un acceso equitativo a la tierra y a los recursos naturales.
2.Apoyar fuertemente la agricultura campesina, la pesca y el pastoreo agroecológicos de pequeña escala, incluyendo capacitación e investigación participativa, de manera que los/as proveedores/as de alimentos puedan producirlos de manera abundante, sana y segura para todos/as.
3.Cambiar profundamente las políticas agrícolas y comerciales con el fin de adoptar la soberanía alimentaria y apoyar los mercados locales y regionales en los que la gente pueda participar y beneficiarse de ello.
4.Promover sistemas agrícolas y alimentarios basados en el control local de las comunidades sobre la tierra, el agua y la biodiversidad. Implementar efectivamente regulación obligatoria y estricta que limite el acceso de las corporaciones y otros actores poderosos tanto gubernamentales como privados a tierras agrícolas, de pastoreo, costeras, boques y humedales.
¡Ningún principio en el mundo puede justificar el acaparamiento de tierras!
La Vía Campesina – FIAN – Land Research Action Network – GRAIN
22 de abril de 2010
Declaración apoyada por:
Africa
African Biodiversity Network (ABN)
Anywaa Survival Organisation, Ethiopia
Association Centre Ecologique Albert Schweitzer (CEAS BURKINA), Burkina Faso
Coordination Nationale des Usagers des Ressources Naturelles du Bassin du Niger au Mali, Mali
CNCR (Conseil National de Concertation et de Coopération des Ruraux), Sénégal
Collectif pour la Défense des Terres Malgaches TANY, Madagascar
Confédération Paysanne du Congo, Congo RDC
COPAGEN (Coalition pour la protection du patrimoine génétique africaine)
East African Farmers Federation (EAFF)
Eastern and Southern Africa Small Scale Farmers’ Forum (ESAFF)
Economic Justice Network of FOCCISA, Southern Africa
Food Security, Policy and Advocacy Network (FoodSPAN), Ghana
FORA/DESC, Niger
Ghana Civil Society Coalition on Land (CICOL), Ghana
Haki Ardhi, Tanzania
Inades-Formation
IPACC (Indigenous People of Africa Co-ordinating Committee)
London International Oromo Workhshop Group, Ethiopia
ROPPA (Réseau des Organisations Paysannes et des Producteurs de l’Afrique de l’Ouest)
Synergie Paysanne, Bénin
Asia
Aliansi Gerakan Reforma Agraria (AGRA), Indonesia
All Nepal Peasants’ Association (ANPA), Nepal
Alternative Agriculture Network, Thailand
Alternate Forum for Research in Mindanao (AFRIM), Philippines
Andhra Pradesh Vyvasaya Vruthidarula Union (APVVU), India
Anti Debt Coalition (KAU), Indonesia
Aquila Ismail, Pakistan
Asian Human Rights Commission (AHRC)
Bantad Mountain Range Conservation Network, Thailand
Biothai (Thailand)
Bridges Across Borders Southeast Asia, Cambodia
Centre for Agrarian Reform, Empowerment and Transformation, Inc., Philippines
Centro Saka, Inc., Philippines
CIDSE, Lao PDR
Daulat Institute, Indonesia
Delhi Forum, India
Focus on the Global South, India, Thailand, Philippines
Foundation for Ecological Recovery/TERRA, Thailand
Four Regions Slum Network, Thailand
Friends of the Earth Indonesia (WALHI), Indonesia
HASATIL, Timor Leste
IMSE, India
Indian Social Action Forum (INSAF), India
Indonesian Fisher folk Union (SNI), Indonesia
Indonesian Human Rights Committee for Social Justice (IHCS), Indonesia
Indonesian Peasant’ Union (SPI). Indonesia
International Collective in Support of Fishworkers (ICSF), India
Kelompok Studi dan Pengembangan Prakarsa Masyarakat/Study Group for the People Initiative Development (KSPPM), Indonesia
KIARA-Fisheries Justice Coalition of Indonesia, Indonesia
Klongyong and Pichaipuben Land Cooperatives, Thailand
Land Reform Network of Thailand, Thailand
Lokoj Institute, Bangladesh
MARAG, India
Melanesian Indigenous Land Defense Alliance (MILDA)
My Village, Cambodia
National Fisheries Solidarity Movement (NAFSO), Sri Lanka
National Fishworkers Forum, India
National Forum of Forest Peoples and Forest Workers, India
Northeastern Land Reform Network, Thailand
Northern Peasant Federation, Thailand
NZNI, Mongolia
PARAGOS-Pilipinas, Philippines
Pastoral Peoples Movement, India
PCC, Mongolia
People’s Coalition for the Rights to Water (KruHA), Indonesia
PERMATIL (Permaculture), Timor-Leste
Perween Rehman, Pakistan
Project for Ecological Awareness Building (EAB),Thailand
Roots for Equity, Pakistan
Sintesa Foundation, Indonesia
Social Action for Change, Cambodia
Solidarity Workshop, Bangladesh
Southern Farmer Federation, Thailand
Sustainable Agriculture Foundation, Thailand
The NGO Forum on Cambodia, Cambodia
Village Focus Cambodia, Cambodia
Village Focus International, Lao PDR
World Forum of Fisher Peoples (WFFP), Sri Lanka
América latina
Asamblea de Afectados Ambientales, México
BIOS, Argentina
COECO-Ceiba (Amigos de la Tierra), Costa Rica
FIAN Comayagua, Honduras
Grupo Semillas, Colombia
Red de Biodiversidad de Costa Rica, Costa Rica
Red en Defensa del Maiz, México
REL-UITA
Sistema de la Investigación de la Problemática Agraria del Ecuador (SIPAE), Ecuador
Europa
Both Ends, Netherlands
CADTM, Belgium
Centre Tricontinental – CETRI, Belgium
CNCD-11.11.11, Belgium
Comité belgo-brasileiro, Belgium
Entraide et Fraternité, Belgium
FIAN Belgium
FIAN France
FIAN Netherlands
FIAN Norway
FIAN Sweden
FUGEA, Belgium
Guatemala Solidarität, Austria
SOS Faim – Agir avec le Sud, Belgium
The Slow Food Foundation for Biodiversity, Italy
The Transnational Institute (TNI), Netherlands
Uniterre, Switzerland
América del Norte
Agricultural Missions, Inc. (AMI), USA
Columban Center for Advocacy and Outreach, USA
Cumberland Countians for Peace & Justice, USA
Grassroots International, USA
National Family Farm Coalition, USA
Network for Environmental & Economic Responsibility, United Church of Christ, USA
Pete Von Christierson, USA
PLANT (Partners for the Land & Agricultural Needs of Traditional Peoples), USA
Raj Patel, Visiting Scholar, Center for African Studies, University of California at Berkeley, USA
The Institute for Food and Development Policy (Food First), USA
Why Hunger, USA
Internacional
FIAN International
Friends of the Earth International
GRAIN
La Vía Campesina
Land Research Action Network (LRAN)
World Alliance of Mobile Indigenous People (WAMIP)
World Rainforest Movement (WRM)

miércoles, 21 de abril de 2010

Armas y topadoras contra campesinos

Buscan forzar desalojos en Santiago del Estero
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Los campesinos montaron carpas para resistir el desmonte.

La presión para avanzar con los desmontes en el chaco santiagueño continúa generando conflictos. La Delegación Regional Noroeste de la subsecretaría de Agricultura Familiar emitió el viernes un comunicado donde denunció que 184 familias campesinas radicadas en el paraje Piruaj Bajo, del departamento Copo, están siendo amenazadas por un grupo empresario que utiliza topadoras y bandas armadas para intimidarlos y tratar de forzarlos a abandonar el lugar. El conflicto es por el control de tres lotes de tierra que suman 17.800 hectáreas en conjunto.

El lugar es ocupado por pequeños productores que se dedican a actividades ganaderas, forestales y de autoconsumo. Según informó la subsecretaría, “todos tienen derechos adquiridos de posesión veinteañal que resguarda el código civil, todos viven de su trabajo y todos quieren quedarse en la tierra que los vio nacer a ellos, a sus padres, a sus hijos”. Sin embargo, un grupo con inversiones inmobiliarias en la zona, propiedad de los empresarios Horacio Gándara y Méndez Escurra, pretende desalojarlos. “Para ello se sirven de acciones violentas, con bandas armadas (seguridad privada), con el fin de intimidar y crear un clima de miedo entre los campesinos”, se afirma en el comunicado oficial firmado por los delegados Félix González y Héctor Lipshitz.

La subsecretaria remarcó que realizó varios gestiones para resolver el conflicto impulsando negociaciones entre las partes, pero “la conducta prepotente de la empresa boicotea toda posibilidad de llegar a un acuerdo”. De hecho, ayer por la mañana volvió a haber enfrentamientos en la zona y los campesinos, que montaron carpas en distintos puntos del terreno para resistir el desmonte, denunciaron luego a la policía que los intimidaron con topadoras y armas de fuego. Las familias cuentan con el respaldo de la delegación NOA de la subsecretaría y del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase), pero afirman que la inacción del poder político y judicial de la provincia está siendo funcional a los intereses del grupo empresario.

martes, 20 de abril de 2010

Vía Campesina presente en la inauguración de Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y por los Derechos de la Madre Tierra

(TIQUIPAYA, Cochabamba 20 de abril de 2010) – Lanzando consignas en defensa de la Pachamama y enarbolando las banderas de lucha de La Vía Campesina (LVC), la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones Campesinas (CLOC) y de sus organizaciones presentes de distintas partes del mundo así como de Bolivia, cientos de en esta , miles de miembros de LVC llegaron hasta esta población hospitalaria, para participar en la inauguración de esta histórica Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y por los derechos de la Madre Tierra.

La delegación de LVC, compuesta por mujeres y hombres, campesinos y pescadores indígenas, migrantes, jóvenes y sus aliados como Amigos de la Tierra y otros movimientos, se unieron a los miles de asistentes que abarrotaron el estadio de esta población para acompañar al presidente de Bolivia, Evo Morales, en la inauguración de esta conferencia que trata de presentar una alternativa a la humanidad para salvar este planeta que ha sido condenado a la destrucción por el sistema capitalista industrial depredador.

Hasta el estadio de Tiquipaya llegaron, además de LVC, las mujeres campesinas indígenas luchadoras de Bartolina Sosa, los pueblos indígenas de la región andina, los quechuas, los ayllus, markas, los wichis, y otros, así como los kichwas del Ecuador, los guaraníes, los kuna de Panamá, entre los muchos pueblos indígenas de Latinoamérica. Pero también llegaron los representantes del Movimiento Indio Américano, y Faith Gemmel, de Alaska, que habló a nombre de los pueblos indígenas que se encuentran mucho más al norte del continente. Llegaron los movimientos sociales de Bolivia y de muchas partes del hemisferio.

Fueron precisamente los representantes de los pueblos indígenas, los pueblos originarios, quienes iniciaron la jornada con una ceremonia para rendir honores a la Pachamama , al agua, al sol y a los elementos de la vida y para pedir permiso para celebrar el acto de inauguración de la conferencia.

También llegaron los sindicatos y las combativas mujeres mineras y los mineros de La Paz. Muchísimos representantes de comunidades rurales y hasta comunidades urbanas afectadas por la crisis climática, víctimas del despojo de sus tierras y de sus recursos naturales, desplazados por las minerías y la destructiva agricultura industrial.

Miles de voces que se unieron bajo la convocatoria del presidente Evo Morales, quien en su intervención ante un estado lleno de fervor y energía, declaró que en la batalla para lidiar con el cambio climático no habría que olvidar que “el enemigo central es el capitalismo, que es la fuente de simetrías y desequilibrios en el mundo”. El presidente Evo Morales recordó a los presentes de que “el hombre no está sobre la tierra o para dominar la tierra”, porque “el hombre y la mujer son parte de la tierra”. Y agregó, por lo tanto que “tenemos que luchar para salvar a la tierra del capitalismo”.

En el acto inaugural, el prefecto de Cochabamba, Jorge Ledezma, había dado un emotivo discurso de bienvenida a todas y todos los asistentes a la inauguración. Después de este saludo, cinco representantes de los cinco continentes, se dirigieron a las y los asistentes para expresar mensajes de solidaridad y exhortarlos a todos a alzar la lucha en defensa de la Madre Tierra.

Etelvina Masioni, dirigente campesina del Movimiento de los Sin Tierra (MST) de Brasil, dio un emotivo mensaje a nombre de las mujeres y hombres de las organizaciones que integran La Vía Campesina y la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones Campesinas. Etelvina dijo que el sistema capitalista ha llevado a la humanidad a una crisis climática de grandes proporciones, por lo que había que construir un gran movimiento de masas, de la creación de amplias alianzas y la presión permanente a los estados, para proteger la tierra. Así mismo, presentó la alternativa de las campesinas y los campesinos del mundo de una agricultura campesina, agroecológica y sustentable, para frenar la crisis climática y salvar a la humanidad.

Hubo música latinoamericana, bailables, ceremoniales indígenas, antes y después de la inauguración. Mantas con mensaje llamando a la batalla por la tierra y en contra de los intereses del capital y los estados que los encubren. Las consignas reflejaban el sentimiento popular: “¡Cambiemos al sistema, no el clima!” y muchas otras más.

Pero fue la delegación de LVC que atrajo la atención y las simpatías de muchísimos de los asistentes. Las banderas verdes, junto a las banderas multicolores de las organizaciones de LVC presentes, hicieron que miles de personas se unieran a la consigna de “¡Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza!”

Fue un acto popular memorable e inspirador. La delegación de LVC salió fortalecida y animada. Ahora tenemos que asumir el compromiso en todas las regiones y en todas las organizaciones, y acompañados de aliados importantes, de alzar la lucha para proteger los derechos de la tierra y frenar al sistema culpable del cambio climático.

Carlos Marentes, Vía Campesina Norte América

Media contacts (interviews with representatives of La Via Campesina in Cochabamba)

Boaventura Monjane – Phone: (00591) 74815401; boa.monjane@viacampesina.org

Isabelle Delforge – Phone: (00591) 74306257; idelforge@viacampesina.org

domingo, 18 de abril de 2010

Un mundo sin transnacionales

Gustavo Duch Guillot
18-04- 2010

Hace hoy 14 años, 250 dirigentes de La Vía Campesina, en representación de unas 80 organizaciones de todo el planeta, celebraban su segunda asamblea en Tlaxcala (México), cuando recibieron noticias de Brasil. En el Estado amazónico de Pará, en Eldorado dos Carajás, más de 1.500 mujeres y hombres del MST (Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra) tomaron y bloquearon la carretera principal para exigir a los gobiernos federal y estatal que adoptaran medidas urgentes a favor de la reforma agraria (en un país donde el 2% de los propietarios es dueño de más de la mitad de la tierra fértil, mientras más de 100.000 familias duermen bajo carpas negras en campamentos de ocupación de tierras). Sobre las cuatro de la tarde, 155 miembros de la Policía Estatal Militar atacaron sin piedad. Asesinaron a 19 personas, 69 resultaron heridas y, de ellas, tres murieron unos días más tarde.
Catorce años después, la matanza orquestada por los grandes propietarios de la región con el consentimiento del Estado sigue sin respuesta. Los disparos en Pará retumbaron en la reunión de Tlaxcala y, desde entonces, cada 17 de abril miles de campesinos y campesinas, y muchas otras personas que apoyan al mundo rural, organizan acciones y eventos para recordar la situación de opresión y marginación que parece que les tiene asignado el sistema capitalista.
Como explica La Vía Campesina en su convocatoria de este año -y pone el ejemplo de Honduras, donde varias personas del Movimiento Unificado de Campesinos del Aguán han sido asesinadas también por su defensa de la tierra que les permite cultivar sus alimentos-, la represión sobre las organizaciones campesinas no cesa y se repiten, idénticos, muchos 17 de abril por todo el mundo. Pero al abuso del terrateniente se ha sumado el poder hegemónico de las empresas transnacionales sobre toda la cadena alimentaria. Controlan los mercados de las semillas, de los agrotóxicos, de los fertilizantes, del agua, de la genética animal y también, como una nueva tendencia, se están haciendo -muchas veces de la mano de terceros países- con el control de mucha tierra productiva. Monsanto, Cargill, Carrefour, Archer Daniels Midland, Nestlé, Syngenta, entre otras, son los nombres que La Vía Campesina cita como señores de una agricultura globalizada responsable del tránsito de millones de agricultores y agricultoras de sus campos a los suburbios de las ciudades, de la autosuficiencia a engrosar las bolsas de la pobreza, mientras -con sus modelos intensivos- ahondan en la herida sobre la salud del planeta.
Así, La Vía Campesina y sus aliados centran todas sus acciones y reivindicaciones en señalar el inmenso daño que estas corporaciones ocasionan, rompiendo de paso el mito que suele situar en competencia a la agricultura de los países ricos con la agricultura de los países del Sur. Para reforzar las energías en la ofensiva contra las transnacionales y a favor de ‘un mundo sin monsantos’, La Vía Campesina recuerda algunas acciones que demuestran que las cosas se pueden cambiar y apunta hacia otras que se deben cambiar.
Frente al avance de los transgénicos como tecnología de dominación del campesinado y de pérdida de biodiversidad para la naturaleza, La Vía Campesina destaca cómo la presión de la sociedad civil de la India consiguió detener el pasado enero la aprobación de una berenjena transgénica de la que es copropietaria Monsanto. O cómo la ocupación que hicieron en 2006 de la sede de investigación de Syngenta en Brasil para alertar de que en Paraná esta transnacional estaba sembrando ilegalmente varias hectáreas de cultivos transgénicos ha llevado a finales del 2009 a conseguir que esos terrenos se hayan reconvertido en un centro para la enseñanza y la investigación de la agroecología. En Europa, junto a las reivindicaciones contra el reciente decreto de aprobación de nuevas variedades transgénicas, se están coordinando muchas actividades para desvelar el poder que sobre nuestra agricultura ejercen los grandes supermercados. Los datos que revelan son muy significativos, a la vez que preocupantes: en este momento, los grandes supermercados han absorbido el 80% del mercado minorista en Europa. En el Reino Unido, por ejemplo, una de cada siete libras que se gasta en el comercio se desembolsa en una sola gran superficie, en Tesco, que, como sus compañeros de pódium, aprovecha la desregulación del comercio internacional para comprar sus mercancías en los mercados mundiales a precios más bajos, ocultando en el precio de las etiquetas los costes sociales y ambientales. “Cuando un producto llega al mercado -explica Susan George-, ha perdido toda la memoria de los abusos de los cuales es la consecuencia, tanto en el plano humano como en el de la naturaleza”.
Con esta realidad, sin acceso a los recursos naturales, sin atención política, las opciones pasan por la movilización, y ésa es seguramente una de las características insignia de La Vía Campesina desde su creación en 1993. Como la misma organización explica, barridos por el huracán de la globalización, sintieron la necesidad de recuperar con una voz propia y única su espacio de participación social. Sus propuestas, bajo la premisa de que la alimentación es un derecho, no una mercancía para las transnacionales, dibujan un paisaje posible, justo y hermoso.
Gustavo Duch Guillot
Coordinador de la revista ‘Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas’ y autor de ‘Lo que hay que tragar’.
Publicado en el diario Público, 17/04/10.

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